Friday, May 26, 2017

Caen asaltantes paraguayos que eran buscados en su país

Cuatro sujetos, de nacionalidad paraguaya, fueron aprehendidos por agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), acusados de ser los miembros de una peligrosa banda delincuencial que estaba siendo buscada en Paraguay.

El coronel Gonzalo Medina, director de la Felcc, confirmó que esta banda operaba en lugares lujosos de Santa Cruz y que se movilizaba en vehículos arrendados de lujo para no despertar sospechas.

“Isaías García Gonzales, uno de los integrantes fue capturado en Camiri, cuando pretendía salir de la ciudad; Ricardo Elías Manuel Fernández Méndez fue capturado cuando ya salía de un hotel para escapar hacia Argentina; José Gabriel R. Días fue detenido en un retén de ingreso a Camiri; y Carlos Alberto López Caballero es reducido en un centro comercial, en donde pretendía juntarse con uno de ellos para emprender su fuga a Argentina”, informó.

“Incluso la persecución de estos llegó hasta la localidad de Camiri, en donde fueron interceptados por efectivos del Comando Departamental de la Policía; y en la ciudad estuvo a cargo un grupo de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen para la captura de ellos”, señaló Medina. Indicó que estos delincuentes estaban siendo buscados en su país por una serie de atracos.

Policía deporta a ciudadano chino acusado por estafa millonaria



El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) Santa Cruz, Gonzalo Medina, informó que la Policía boliviana deportó al ciudadano chino Chu Xiejun, quien tenía una orden de captura mundial por la presunta estafa de 65 millones de dólares en China.

"Interpol Bolivia recibió los datos sobre Xiejun y se inició la pesquisa mediante información de Inteligencia hasta conocer que el sujeto se encontraba en Paraguay (...) Se armó una estrategia para hacerlo ingresar a territorio nacional y tragó el anzuelo", dijo Medina citado por el matutino El Deber

Según el jefe policial, el asiático llegó hace algún tiempo a Bolivia, tramitó una identificación falsa como boliviano y cruzó la frontera con Paraguay, donde se estableció con la finalidad de ocultarse de las autoridades de China.

Tuesday, May 23, 2017

Extranjeros dejan saberes, obras y fondos para salud y educación

Escuelas, centros de salud, capacitación y fondos de dinero es lo que la loable labor del voluntariado extranjero deja en la Llajta.

La importancia de la presencia de profesionales del mundo de distintas áreas ha hecho que bolivianos en situaciones difíciles puedan cubrir algunas necesidades como la salud y educación.

Un ejemplo de ello es el trabajo que realiza la Organización No Gubernamental (ONG) Mano a Mano que ha construido 158 centros de salud en todo el departamento de los cuales un gran porcentaje ha recibido ayuda económica del voluntariado extranjero como contraparte con recursos públicos.

El director de Mano A Mano, José Velásquez, indica que los voluntarios que han conocido la realidad de las comunidades alejadas del departamento han quedado en muchos casos sorprendidos por las necesidades de niños y adultos, debido a que en sus países las situaciones en salud y educación son totalmente diferentes.

“Recuerdo como anécdota que en la entrega de una obra uno de los voluntarios extranjeros lloró al ver las grandes necesidades que tenían las personas del área rural. La sensibilidad que tuvo esa persona es algo que no olvidaré”.

La mayoría de los voluntarios que llegan a esa organización tiene que ver con el tema de salud y recursos económicos.

Algunos llegan para dar capacitación al personal de salud al terminar la carrera de medicina o enfermería en sus países.

Otros que tienen que ver con el área económica y de finanzas se dedican a la elaboración de proyectos para poder conseguir ayuda del extranjero.

Pero más de una vez las gestiones se han convertido en una ayuda de parte de los propios voluntarios que al terminar las prácticas y retornar a su país son los que se organizan para enviar algunos recursos económicos.

Velásquez sostiene que se han conformado de manera voluntaria grupos en Bélgica, Alemania y Estados Unidos, en los que muchas veces las ayudas se hacen de manera anónima.

Con estos recursos se han financiado proyectos como el centro de salud Quiroga en Aiquile, el centro de salud Rodeo Bajo en Tiraque y otro en Arque.

Además de los profesionales y estudiantes que hacen los proyectos y en algunos casos participan hasta en las construcciones, otro grupo destacado es el de médicos de Minessota que todos los años llegan al país para enseñar nuevas técnicas a profesionales, en cursos internacionales.

“Ya son diez años que contamos con esa colaboración, y es un gran apoyo para nuestro país”.

ALTA DEMANDA

Solamente la ONG Mano a Mano recibe al menos diez solicitudes semanales de voluntarios extranjeros y bolivianos para trabajar en distintos proyectos, indica Velásquez, sin embargo la institución que se concentra en determinados proyectos por un tiempo decide rechazar la ayuda, ya que lo que se necesita es profesionales que deben permanecer varios meses para brindar ayudas que garanticen el éxito de los proyectos.

Por el momento cuentan con un voluntario extranjero que colaborará con la institución por cinco años.

La institución también destaca por tener entre sus profesionales una gran participación de voluntarios nacionales de distintas áreas que salen a las comunidades a realizar jornadas de salud en el área de odontología y enfermería principalmente.

Grupos

Algunos de los voluntarios que retornan a su país forman grupos de amigos u otros profesionales para colaborar de manera económica

para las obras.

Área rural

Los voluntarios que llegan a la ONG Mano a Mano hacen trabajo en comunidades del área rural, conocen las necesidades de la gente, enseñan y desarrollan proyectos.


Voluntarios deben obtener una visa especial de permanencia

Desde la promulgación de la Ley de Migración, hace casi dos años, los extranjeros que llegan a Bolivia a realizar tareas de voluntariado deben cumplir con requisitos especiales para obtener la visa por objeto determinado.

Antes de la normativa, las personas que ingresaban para prestar sus servicios de manera gratuita en el país lo hacían solamente declarándose como turistas.

Sin embargo, por la especialidad del trabajo que realizan actualmente deben indicar el objetivo por el cual se quedarán en el país.

Debido a tratados internacionales vigentes, la mayoría de los ciudadanos de otros países pueden ingresar a Bolivia sin visa y permanecer por un tiempo de 90 días.

El responsable de Extranjería de la Dirección Departamental de Migración en Cochabamba, Marco Arandia, indica que en esos casos el plazo de tres meses es lo máximo que un voluntario se puede quedar.

Pero en muchas ocasiones, por la necesidad que hay y por el gusto que los voluntarios tienen por su trabajo, deciden ampliar esa permanencia, entonces lo que deben hacer es acudir antes de que se cumplan los 90 días para regularizar su situación y obtener un permiso por seis meses o un año.

Arandia indica que cuando la visa requiere una permanencia de más de un año, el trámite es derivado a la Dirección Nacional de Migración para que las autoridades de ese ente hagan la aprobación.

En ese caso, la situación del migrante es más complicada porque debe cumplir con ciertos requisitos como un documento que acredite la actividad que desarrolla en Bolivia y que debe ser emitido por la institución con la que trabaja.

Debe también presentar un certificado de antecedentes policiales de su país o caso contrario sacarlo de las oficinas de Interpol.

Además, deberá contar con el Certificado de Antecedentes Policiales (Rejap) de Bolivia.

Debe demostrar su solvencia económica mediante una declaración jurada o extractos bancarios de los últimos tres meses.

Otro requisito es presentar un certificado médico emitido por el Colegio Médico de Bolivia.

Todos estos costos corren por cuenta del interesado en permanecer en Bolivia, excepto en el caso de los misioneros religiosos católicos y metodistas que no pagan por el trámite.

Los precios de las visas pueden llegar a costar hasta más de mil bolivianos.

Si los requisitos no son cumplidos y el interesado permanece sin el respectivo permiso y por más tiempo del permitido en el país, las multas comienzan a correr por cada día que pasa.

También existen países con un trato especial que deben comprar su visa en oficinas de Migración de los aeropuertos a los que arriben, pues sin este documento no pueden permanecer en el país.

Es el caso de los ciudadanos de Estados Unidos, Afganistán, Angola, Congo, Puerto Rico, Sudán, Siria, Libia, Nigeria, Pakistán, Laos, Corea del Norte, Chad, Camboya, Bhutan, Timor Leste, Yemen e Israel. Los ciudadanos de este último país, según Arandia, también tienen muchos voluntarios que hacen tareas de ayuda en Bolivia.

La autoridad informa que el extranjero deberá cancelar 28 bolivianos por cada día que haya estado en el país sin el permiso correspondiente.

Según el responsable de Extranjería, las únicas instituciones que hacen conocer sobre la presencia de voluntarios en el departamento son el Parque Machía que trabaja por el hábitat de la fauna silvestre en el municipio de Villa Tunari y el Arzobispado de Cochabamba que constantemente recibe misioneros católicos que apoyan distintas obras en áreas rurales y para beneficio de poblaciones desfavorecidas.

Indica que en muchos casos los voluntarios no declaran su condición, motivo por el cual no se puede hacer una estadística del flujo de estas personas en el departamento.

Según Arandia, también existe una gran cantidad de jóvenes que recorren el país haciendo turismo o visitando a los amigos. Para permanecer deciden optar por un voluntariado, motivo por el cual tampoco declaran su verdadera permanencia en el país.

FECHAS ALTAS

La tarea y misión de los voluntarios está presente en el país todo el año, pero existen meses en los que hay un mayor ingreso. Las vacaciones de verano que son aprovechadas por los extranjeros para hacer misiones cortas.

Estos meses son junio, julio y agosto, en el caso de Europa. Cuando los voluntarios son americanos, en algunos casos, prefieren el invierno, los meses de diciembre y enero para permanecer en el país.

180 Días

Las personas que lleguen al país por un convenio estatal o privado entre instituciones para un trabajo de voluntariado, tienen una permanencia de 180 días en el país. Si desean quedarse más tiempo, deben hacer un trámite para extender el plazo sin ser sometidos a multas.

28 Bolivianos

Por cada día que un extranjero se queda en Bolivia sin la visa respectiva habiendo vencido su plazo establecido de permanencia, debe pagar una multa de 28 bolivianos.

En algunos casos los voluntarios deben venir desde las provincias para hacer estos trámites y evitar las multas.

Hanna, Carlos y Margherita educan a niños y jóvenes

Hannah F. es estudiante de último año de audiología de la Universidad de Pensilvania Estados Unidos y llegó a Bolivia hace una semana.

Como voluntaria, trabaja con niños de un hogar en el centro de la ciudad que necesitan apoyo escolar y rehabilitación.

Su grupo compuesto por seis estudiantes de la misma universidad se quedará dos meses en el departamento realizando la tarea de voluntariado, con el objetivo de conocer la cultura del país y aprender mejor el español.

“Me encanta amanecer entre las montañas, las comidas tradicionales y la amabilidad de la gente. Vinimos a ayudar pero también a enriquecernos culturalmente”.

La joven que aprovechará su estadía en el país para conocer el Salar de Uyuni y Copacabana durante los fines de semana, cuenta que es su primera experiencia como voluntaria.

Su apoyo social es posible gracias al convenio de su universidad con una institución cochabambina.

Ella permanece en una casa junto a otros voluntarios y todos los gastos del viaje están corriendo por su propia cuenta.

FRANCIA

Carlos Baudelaire terminó sus estudios en la carrera de logística y transporte en París y llegó a Bolivia hace una semana para compartir sus conocimientos y desarrollar un proyecto.

Su objetivo es conseguir un financiamiento externo para la construcción de una biblioteca en Sacaba.

La obra beneficiará a niños que están en la zona del mercado de ese municipio y acompañan a sus madres a realizar la venta de los productos.

El objetivo es que los niños puedan aprovechar el tiempo para aprender algo productivo, por eso Carlos dedica su tiempo para enseñar pintura y algo de cocina con los frutos de los comerciantes de la zona.

Lo que lo impulsó a ser voluntario son las raíces de su familia.

“Mis abuelos eran indígenas y yo quiero ayudar a gente de escasos recursos a que sean mejores cada día”.

Otro de sus objetivos es practicar el español y mejorarlo.

Por el momento, trabaja todos los días con los niños y después presentará una propuesta.

Su permanencia en Cochabamba es de cuatro meses, gracias a un convenio realizado por uno de sus profesores de la universidad que ya estuvo en Bolivia con una misión similar.

Al terminar su voluntariado, su objetivo es retornar a Bolivia y Latinoamérica para realizar más proyectos que puedan ayudar a la gente que lo necesita.

ITALIA

Después de trabajar dos años en un estudio de diseño de interiores, su carrera profesional, Margherita Tezza, de 27 años, decidió darle su tiempo a otras personas que lo necesitan.

“Al finalizar el día sentía que me sobraba el tiempo, que estaba en la rutina y podía hacer algo más por los demás, así decidí ser voluntaria”.

La joven, que llegó a Cochabamba en noviembre del 2016, enseñará durante un año sus conocimientos en programas de computación como Ilustraitor y Photoshop a los jóvenes del Tecnológico de Eterazama en el Chapare.

Asimismo quiere implementar un sitio en internet y las redes sociales del centro para que los jóvenes puedan mostrar sus habilidades.

La diseñadora gráfica, que compitió con cientos de jóvenes para optar por el programa de enseñanza fuera de su país es parte del programa denominado Proyecto Civil que es financiado por el parlamento de su país.

“Es una especie de beca en la que los estudiantes pueden explotar sus conocimientos y conocer otras culturas”.

Margherita que aprendió a vivir con lo básico en uno de los municipios más alejados del departamento señala que no es fácil estar fuera mucho tiempo de su país, pero asegura que era necesario hacer esa tarea antes de pensar en formar una familia.

El voluntariado lo lleva en la sangre, pues cuando era muy pequeña sus padres hicieron una misión en la zona de El Acre en Brasil.

Señala que aunque recuerda muy poco porque apenas tenía dos años, la experiencia le dejó muy marcada porque toda su familia vivía en una casa de madera para trabajar por personas de escasos recursos.

“Yo sé que los chicos pueden mejorar el contexto en el que viven y espero poder ayudar para que algo cambie en sus vidas”.

Idiomas

Aunque la mayoría de los voluntarios tiene conocimiento básico de español, muchos buscan mejorar esta lengua en su voluntariado.

Experiencia

Al terminar su carrera o en los últimos años de estudio los extranjeros buscan en el voluntariado conocer otras culturas y realidades diferentes a su país.

Ayuda a animales en el Parque Machía es la que más atrae

Veterinaria de profesión, la belga Julie Baillk cumplirá en pocos días un año de voluntariado en el Parque Machía de Villa Tunari, una de las instituciones que ha recibido más apoyo extranjero en el departamento.

Desde que el programa inició en 1998 han pasado más de cinco mil voluntarios por el parque silvestre que alberga monos capuchinos, monos araña, una variedad de aves, osos hormigueros, tortugas y hasta pumas, entre otros animales.

Julie llegó a Cochabamba por referencia de otro veterinario de su país que ya había conocido el parque y que se llevó una buena experiencia del voluntariado.

Dejó su familia y amigos para conocer de manera más cercana la vida de los monos araña, animales en los que se quiere especializar.

Como Julie, otros 18 voluntarios de Inglaterra Francia, Australia, Israel y Noruega trabajan diariamente por el bienestar de los animales silvestres que son recuperados de la trata o cautiverio.

La Gobernación de Cochabamba y los municipios del Trópico entregan a estos animales para que puedan vivir libres en su habitad y recuperarse de los maltratos de los cuales hayan podido ser víctimas.

La responsable del programa Inti Wara Yassi (CIWY), Nena Balcázar, señala que sin la ayuda de los voluntarios extranjeros el parque no podría subsistir, pues son ellos los que colaboran con más del 60 por ciento de los trabajos que se requieren.

Entre las actividades que realizan están el mantenimiento del hábitat, el preparado de comida, trabajos de construcción, juegos para los animales y revisiones médicas.

Estas tareas se hacen con la colaboración de un similar número de personas bolivianas que trabaja en el parque de manera permanente, pero que recibe una baja remuneración por ello.

A diferencia de otros voluntariados trabajar con animales requiere de mucha energía, pues las actividades inician a las 7:00 horas y terminan cuando el sol termina de esconderse.

Los voluntarios que viven en una zona cercana al parque deben estar muy temprano para desayunar y comenzar a realizar sus tareas programadas.

Algunos incluso deben subir al monte para hacer los controles de los animales y quedarse allí todo el día llevando su propia alimentación.

Pero la experiencia para muchos extranjeros es tan satisfactoria que no basta con unos meses o años para compartir y trabajar por los animales.

Balcázar sostiene que los voluntarios en la mayoría de las ocasiones retornan al parque para continuar aportando o visitar a los monos, pumas u otros animales a los cuales les tomaron cariño.

Uno de los casos que más la impactó fue el de una pareja de ingleses que se conocieron haciendo el voluntariado en el parque y decidieron formar una familia.

Sara Brimble trabajaba con los monos araña y en especial, cuida de uno de nombre Octavio, mientras que Matt, su actual esposo se ocupaba de un puma de nombre Sonko. La última vez que volvieron al parque como esposos fue por un año. Es tan grande el amor que tenían por las mascotas que cuidaban, que decidieron bautizar a sus dos primeros hijos con el nombre de estas.

Su primer hijo de seis años lleva el nombre del mono araña Octavio y el segundo del puma Sonko. Octavio Brimble y Sonko Brimble ya son ademas parte de la familia de CIWY y volverán cada vez que sea necesario hacer una visita junto a sus padres.

Una historia parecida fue la que vivieron dos Suecos en el parque que, además de enamorarse, tuvieron su primer hijo en el hospital de Ibuelo, cuenta Balcázar.

En el caso de la comunidad CIWY, que también vela por animales en parques de La Paz y Santa Cruz, los voluntariados pueden realizarse en distintos plazos.

Pueden ser semanas, meses o años.

Balcázar cuenta que hubo el caso de una persona que permaneció cinco años con la institución.

“También hay voluntarios americanos que siempre vuelven durante sus vacaciones los meses de diciembre y enero”.

Rebeca una mujer de más de 60 años llega al menos una vez por gestión desde Israel para ayudar en tareas menores y colaborar con los voluntarios.

Entre los requisitos para formar parte del equipo de voluntarios está el hablar español, tener una buena salud y condición física además del deseo de interactuar con los animales.

Los voluntarios pagan sus pasajes y estadía en Bolivia y después de un periodo de tiempo pueden obtener el permiso para realizar un tour por Bolivia.

Trabajo intenso

El trabajo en el Parque Machía requiere de mucha dedicación y esfuerzo porque se debe convivir con los animales e incluso ingresar al monte para estar con ellos en su hábitat.

Nena Balcázar

Directora Parque Machía

Extranjeros de doce países hacen trabajo de voluntariado en la Llajta

A miles de kilómetros, cruzando carreteras y océanos no hay poder que detenga al voluntario que quiere dar su tiempo y trabajo por los demás.

Jóvenes y adultos de Estados Unidos, Canadá, Israel, Italia, Francia, Alemania, España, Suecia, Bélgica, Inglaterra, Chile y Argentina son los que registran mayores ingresos a Cochabamba, el centro de Bolivia para realizar la labor de voluntariado. Según los responsables de organizaciones que trabajan con estos grupos, el departamento sería el centro del voluntariado a nivel nacional por distintas razones.

Una de las principales, su situación geográfica y el bajo costo de vida en comparación a La Paz y Santa Cruz, ya que en algunos casos los voluntarios deben correr con sus propios gastos de alojamiento, alimentación y transporte.

Jody Vagnoni, un italiano que llegó de voluntario a Cochabamba hace tres años y que tiene un programa de idiomas para extranjeros denominado Parlana dice que la Llajta es el centro del voluntariado en el país por estos motivos.

Vagnoni ha viajado a Santa Cruz y La Paz, donde también existen programas de este tipo, pero asegura que la respuesta a la ayuda social en Cochabamba es mucho más grande.

Pese a ser el tercer departamento más poblado de Bolivia después de Santa Cruz y La Paz, sería el que más atrae obra social por las necesidades que hay en poblaciones alejadas y por las condiciones que se les da a los voluntarios que vienen con programas de Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) para su permanencia.

En el tema religioso, el voluntariado también es el más grande a nivel nacional ya que la Llajta denominada el pequeño Vaticano de Bolivia por la iglesia Católica, cuenta con la mayor cantidad de creyentes de esta religión. Asimismo, el mayor número de congregaciones de monjas y sacerdotes está en el departamento.

La responsable de cancillería del Arzobispado de Cochabamba, Rosario Gutiérrez Alarcón, indica que en el departamento hay 106 congregaciones de mujeres o monjas y 27 de varones o sacerdotes, lo que hace que se pueda trabajar con una mayor cantidad de misioneros en distintos programas.

Actualmente en Cochabamba hay 312 voluntarios extranjeros en las congregaciones departamentales, sobre todo en área rural.

DISTINTAS

NECESIDADES

Como decía Eduardo Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

Así es como trabajan los cientos de voluntarios en Cochabamba para cambiar la realidad de miles de personas y tratar de responder a las necesidades de diversos tipos de población.

En el departamento, una de las más grandes instituciones que aglomera voluntarios es precisamente la religiosa.

Como no existe edad para ayudar profesionales y en algunos casos hasta adultos mayores retirados de sus fuentes laborales, llegan al país para hacer ayuda pedagógica.

Enseñar alguna lengua, arte o habilidad a niños y adultos es una de las misiones religiosas.

Las necesidades en los servicios de salud en comunidades alejadas también motiva a profesionales de estas áreas. Médicos, odontólogos, psicólogos, enfermeras y fisioterapeutas permanecen meses o años en el país para atender la demanda de la población de escasos recursos que vive en área rural.

Entre otros tipos de voluntariado están el que se hace por medio de convenio entre las congregaciones religiosas del extranjero para ayudar en centros de acogida de niños y de mujeres en alguna situación vulnerable.

Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que trabajan en el departamento tienen áreas muy variadas.

Una de las organizaciones más grandes denominada Bolivia Sostenible trabaja facilitando voluntarios a 33 instituciones del departamento que trabajan con poblaciones vulnerables que requieren de apoyo para distintos trabajos.

Entre ellas están “Alerta Verde” que promueve el desarrollo sostenible, “Atendi” que trabaja con niños, niñas y adolescentes con necesidades especiales severas para que se puedan valer por si mismos.

Bolivia Digna, que apoya a niños de comunidades en las afueras de Cochabamba con educación formal e informal.

El Centro de Apoyo Integral Carcelario y Comunitario (CAICC) apoya a los niños y adolescentes que han sido abandonados por sus padres que están en las cárceles o migraron a otro país.

La Casa de los Niños, que trabaja con familias con VIH y tuberculosis, y el Movimiento Sonrisa que ayuda a pequeños internados en los hospitales, son instituciones que también reciben ayuda voluntaria.

Los centros de salud España y Pacata también requieren de voluntarios en salud, al igual que el Centro Manuela Gandarillas que trabaja con niños no videntes que requieren de ayuda educativa y rehabilitación. En el área de atención médica y desarrollo integral están instituciones como Mano A mano y el Hogar de Sueños

Energética es otra institución que mediante la ayuda de voluntarios enseña a la población rural a usar paneles solares y cocinas ecológicas.

Bolivian Amphibian Initiative se dedica exclusivamente con la preservación de especies de anfibios.

Gaia Pacha tiene como objetivo el cuidado y la conservación del ambiente, a través de la educación y desarrollo.

Los voluntarios contactan a estas instituciones a través de internet para ser recibidos en los proyectos y ver cual de las áreas se adecua más al trabajo que quieren hacer.

Un voluntario puede permanecer en el país por tiempos cortos o más largos.

Hay trabajos que se pueden hacer por días y proyectos que demoran como mínimo tres meses, seis o hasta un año.

Algunos que llegan al país por un tiempo, terminan extendiendo su estadía por la necesidad que tienen las poblaciones a las que colaboran, cuenta la directora del Parque Machía de Villa Tunari, Nena Balcázar, quién también recibe una gran cantidad de jóvenes que colaboran de manera voluntaria.

PAGOS Y MANUTENCIÓN

A excepción de las misiones religiosas, donde el voluntario cuenta con un techo y comida, pero debe pagar su pasaje de ida y vuelta de su país a Bolivia, existen otros proyectos donde el voluntario además de aportar con su fuerza laboral y su tiempo de manera gratuita, realiza pagos por la estadía y la alimentación.

Esto sucede cuando los voluntarios postulan a ayudas en ONG que no cuentan con recursos e infraestructura para acoger a estos jóvenes.

Los voluntarios cancelan por estos servicios y toda la logística que se hizo para conseguir el proyecto.

En algunos casos deben buscar una casa de acogida. En el centro de la ciudad está la Casa Extrema, situada en la calle Ecuador casi Ayacucho, donde varios jóvenes de distintos programas alquilan la vivienda para compartir gastos.

Lo que reciben algunos profesionales de Europa a cambio de dar su trabajo y tiempo en Bolivia son créditos para sus currículums profesionales.

Al terminar su carrera quieren contar con una experiencia que le permita conocer otra realidad y por ello, buscan las oportunidades en Latinoamérica, que requiere de mucha ayuda para su desarrollo en varias regiones.


Iglesia católica

Es una de las instituciones que tiene mayor cantidad de misioneros que ayudan en temas de salud, educación y rehabilitación en zonas alejadas del departamento.

Los italianos son los que más llegan al departamento por intercambios con las congregaciones católicas.

Rosario Gutiérrez Alarcón

Responsable de Cancillería Arzobispado

33 instituciones

La Organización No Gubernamental Bolivia Sostenible realiza gestiones para contactar a voluntarios con 33 instituciones de Cochabamba, que los reciben para trabajos en áreas de salud, educación, medio ambiente, desarrollo sustentable y rehabilitación.